Acallados los ecos del título provincial femenino obtenido por Parque Sur en categoría U13, el triangular final mostró el domingo en el Gigante algunas cosas para subrayar y que anticipamos no dejaríamos pasar por alto.
El segundo debe festejar
Intencionalmente se nos vendió el mensaje que sólo sirven los que ganan. Y hay mucha gente que así lo cree. Es tan dañino que llegó hasta edades como esta. Pues bien, sepan que no todo está perdido. Paracao festejó el domingo el segundo puesto cómo corresponde. ¿O somos muchos los que a los 12 y 13 años terminamos segundo a algo a nivel provincial? Hay que insistir en este camino, a estas edades sobre todo. Ninguna gurisa puede sufrir ser subcampeona entrerriana a los 13 años. Y menos no festejarlo. Que un talento como Joselin Chiara juegue llorando el último minuto de un partido de básquet porque lo va a perder es desagradable. Y que se tape la cara con su camiseta porque le da vergüenza que la vean llorar es algo que está muy mal. Chiara debería reír como lo hizo en su segundo partido. Porque es básquet, porque es U13, porque dejó todo y la rompió. Porque es una nena haciendo un deporte. Y además haciéndolo muy bien.
Prefiero quedarme con la imagen final de Paracao. Alentando a Rowing en la tribuna primero y riendo en la premiación final después, haciendo un pasillo para recibir a las campeonas en medio de la cancha y aplaudiéndolas. Si queremos que el deporte nos marque un camino es ese puente: los dos equipos visitantes aplaudiendo en cancha al ganador. El segundo levantó su Copa y festejó. Subcampeonas que eligen formar un puente con sus manos para homenajear a las campeonas es un claro mensaje de como, a menudo, los grandes nos equivocamos persiguiendo sólo el éxito.
Así no, vamos a calmarnos
La Copa de Oro transcurrió los caminos normales para esta edad, salvo alguna excepción que nunca falta. Lo resalto porque vemos bastante seguido como padres, dirigentes y entrenadores no lo entienden igual. Se enojan, discuten, insultan, protestan, buscan sacar ventaja y tratan mal a jugadoras de pequeña edad. Es increíble pero pasa a cada rato. Hace unos días me tocó ver un entrenador de categoría U13 que ya andaba enojado y a los gritos a los 3 minutos de un partido por el torneo local. Y que les azotaba la pizarra contra el piso a sus jóvenes jugadores, al pedir minuto. Tranquilo muchachos.
El domingo hubo un buen comportamiento desde afuera en una definición por el título. No suele pasar, lamentablemente. Uno de los pocos intentos de insultos desesperados al árbitro de parte de un padre fue cortado de raíz por el propio DT: “Así no, así no muchachos, vamos a calmarnos”. Y luego, casi todo transcurrió cómo debería ser normal y no lo es tantas veces. Los entrenadores y padres pierden de vista muy seguido que hay una larga lista de deportistas que dejaron el deporte por sus histerias y por creer que pueden enseñar a los gritos. Los DT no deberían jugar para sus egos.
Un buen arbitraje
El domingo hubo dos árbitros que dirigieron muy bien: Marcos Cáceres de La Paz y Valentín Brilla de Concordia. Con mucha autoridad, enseñando y sancionando cuándo los grandes se pasan de la raya. No es fácil ser árbitro hoy. Estuvieron a la altura de una Copa de Oro.
Hay talento
El básquet entrerriano tiene talentos para pulir, que siguen surgiendo en las inagotables canteras de los clubes y que seguramente es consecuencia del trabajo semanal durante años. La Copa de Oro mostró varias jóvenes promesas. Parque Sur destacó a Guadalupe Chiapella, Micaela Arufe y Ana Godoy. Entre las tres anotaron 111 puntos en dos partidos definitorios. Las tres pasan muchas horas en el club, no sólo los días que entrenan. Se juega y da siempre buenos resultados ese sentido de pertenencia que ya hemos destacado otras veces. Como esa imagen donde los gurises observan maravillados como una compañera del club, sentada en el aro, va a cortar las redes. Paracao regaló en cancha a Joselin Chiara, 52 tantos en dos juegos y Lola Mitre, que hizo 29 en el segundo que jugó. En Rowing hay que seguir a Sara Lede, 32 en dos encuentros y Sofía Osuna, 20. Fue muy disfrutable verlas jugar al básquet el domingo.
Laburando en equipo
Uno cree que para una gurisa de 13 años lo mejor que le puede pasar es ver que en el banco estén juntas las entrenadoras de todo el básquet femenino del club. Sabrina Scévola es la DT del equipo. A su experiencia como jugadora, tuvo siempre cerca a Leticia Garay y Liliana Tamburlini. Lili estuvo al lado de estas gurisas, hablando y aportando su experiencia. Pero no fue porque el domingo era una final. Laburan así siempre. Las tres acompañadas de cerca por la dirigente Florencia Tamburlini. Así es más fácil. Debe ser una de las claves de lo conseguido. Ese mensaje guió el talento del equipo.
(Por Marcelo Sgalia).








